top of page

JOHN PAUL MWIRIGI, DE LA POBREZA AL PARLAMENTO

Antes del pasado 8 de agosto, la gran mayoría de kenianos no tenía ni la más remota idea de quién era John Paul Mwirigi. De hecho, es posible que la mayoría de sus vecinos en la circunscripción de Igembe Sur, en el condado de Meru (centro), no hubiesen oído hablar de él en la vida.

Mwirigi, a sus 23 años, no era más que un joven que había conseguido comenzar la carrera de Magisterio en la Universidad del Monte Kenia gracias a los exiguos ahorros que había acumulado trabajando como albañil o como conductor de boda boda –los populares mototaxis que se encuentran por toda Kenia por unos 200 chelines al día, el equivalente a 1,63 euros

Por VÍCTOR ESCRIBANO

Sexto de ocho hermanos en una familia cuyo padre falleció hace años, Mwirigi todavía vive junto a su madre y sus hermanos en una pequeña granja en la que cosechan lo suficiente para sobrevivir. Sin embargo, un inesperado evento cambió la vida de esta familia de mashinani (áreas rurales): el joven John Paul fue elegido diputado del Parlamento nacional de Kenia en las elecciones del 8 de agosto.

La simpatía de todo un país se volcó con él y con su entrañable historia: al recién elegido diputado se le metió en la cabeza que quería dedicarse a la política mientras se encontraba en secundaria, y vio la oportunidad en los comicios de 2017. Mientras que sus rivales tenían dinero de sobra para empapelar los muros de la comarca con carteles electorales y organizar convoyes promocionales, John Paul tenía que confiar en los amigos que tenían coche o moto para que le fuesen llevando de un sitio a otro e ir propagando su mensaje.

Con un método que cualquier político tradicional habría tachado de cutre y anticuado, Mwirigi se metió en el bolsillo a las casi 20.000 personas que votaron por él (3.000 más que al segundo candidato más votado, del Jubileo, el partido gobernante) yendo de puerta en puerta y recitando sus propuestas a viva voz. La gente veía en él a un auténtico representante del pueblo, y no dejó pasar la oportunidad de mandar al Parlamento a uno de los suyos, a alguien que realmente iba a luchar por ellos. Sin recursos siquiera para costearse un cartel con un logotipo reconocible, Mwirigi, que se presentó como candidato independiente, pidió a los votantes que buscasen su suéter -el único que tiene- en el colegio electoral para poder elegir la papeleta adecuada.

La aventura del joven diputado, desde los rincones más desfavorecidos de la pobre Kenia, donde gran parte de la población vive con menos de dos dólares al día, arrancó oficialmente cuando se presentó en el Parlamento para tomar posesión del que será su escaño a partir de ahora. Mientras que sus nuevos compañeros acudieron con coches de gama alta, Mwirigi fue en matatu, los populares minibuses kenianos, desde Meru hasta la capital, Nairobi, mostrando así que la humildad del pueblo de Kenia también puede estar representada en un parlamento alejado de la realidad.

John Paul Mwirigi, el diputado más joven de la historia de Kenia. / Daily Nation

Mwirigi y su anciana madre. / Daily Nation

"El viaje de John Paul Mwirigi". / Cortesía de KBC

bottom of page