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'DUDA', SÍMBOLO DE PAZ EN LA FAVELA

Por JOSE PARRA

De vuelta al ejemplo, a Acari y la familia de Duda, aquel día sus vecinos salieron a protestar, a pedir la paz. Pero lo hicieron controlados por los mensajeros del jefe del narcotráfico de la favela. Pidieron paz rodeados de matones. La impotencia de los inocentes que, ni en un acto para expulsar las armas  y los tiroteos de su entorno, pueden alejarse del crimen.

"¡Que alguien me diga que es una mentira!" gritaba Bianca, la hermana de la fallecida, ante el rastro de sangre aún presente en el patio escolar.  Más tarde, Bianca se fundió en un fuerte abrazo con su hermano, su padre y su madre, esta última clamando en contra de la policía: "¡La policía me ha quitado a mi bebé!". 

"¿Cómo que es una bala perdida, con cuatro perforaciones en el cuerpo? Bala perdida es si fuera un tiro. Fue una ejecución. Ejecutaron a dos delincuentes y a mi hermana", denunció hoy el hermano de la víctima, Uidison Alves.

Mientras en Acari pedían paz, en el barrio de Rocha Miranda, a apenas cinco kilómetros, asesinaban a tres niños de entre 12 y 14 años en el asalto de un coche.

Duda no volverá, como tampoco regresarán los otros veinte niños menores de 14 años fallecidos por bala perdida en Río de Janeiro durante los últimos dos años, ni los catorce asesinados al día en este mismo Estado.  Las favelas piden paz cada día, en cada tiroteo -más de 20 diarios-. Tampoco cesará el dolor de las miles de personas afectadas por estos homicidios, como los centenares que se acercaron a despedir a Duda en su funeral. Únicamente pedían dos cosas: paz y justicia.

María Eduarda Alves, 'Duda', es el ejemplo de la vida en favela en Río de Janeiro. La inocencia corrompida y amenazada por el 'bien' y por el 'mal', por la policía y los narcotraficantes. El día a día entre la espada y la pared, a merced de unos jefes que te usan como escudo y te roban y como diana de una policía criminal y corrupta, además de una sociedad clasista y a favor de erradicar las favelas, un lugar en el que la mayoría acaban residiendo por razones económicas.

 

Duda tenía 13 años cuando, mientras se encontraba en el patio del colegio practicando educación física, recibió cuatro balas perdidas, además de otras tres que se encontraban en el camino que recorrió la joven mientras huía. Un enfrentamiento entre bandidos y policía en la puerta de un colegio en la favela de Acari, en la zona norte de Río de Janeiro, llevó a las fuerzas de seguridad a tirar una y otra vez en dirección a la escuela.

Duda no fue una excepción, fue una de tantas víctimas inocentes de la violencia que castiga Río de Janeiro y, en especial, las comunidades subdesarrolladas del Estado. Pero Duda fue un antes y un después en la concienciación, una tragedia conmocionante. La violencia como hecho cotidiano en las favelas de Río de Janeiro.

Vídeo de una operación policial en el Complexo do Alemão, donde fallecieron tres personas. / Agencia EFE - Jose Parra

Protesta en la favela de Acari por la muerte de Duda y cuerpos de los tres asesinados en Rocha Miranda / Agencia EFE - Jose Parra

 Protesta por la muerte de María Eduarda Alves 'Duda' con pancartas de 'Queremos paz' y '¿Dónde está la justicia? / Agencia EFE

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