top of page

La realidad mapuche: no hay futuro

Por JAVIER URETA

El eterno conflicto mapuche no tiene visos de llegar a su fin. Los policías reprimen duramente y la comunidad mapuche no goza de la credibilidad ni de la visibilidad suficiente para poner negro sobre blanco la situación en la que viven, en parte a que la violencia que ha marcado alguna de sus actuaciones les ha aislado del resto del país.

Desde las tribus del sur de Chile se esperan gestos políticos que realcen su papel en un país desigual y clasista. La petición independencia queda lejos y pierde fuerza incluso dentro de las propias comunidades, pero entienden que hay pasos que dar para mejorar la situación.

Los mapuches siempre celebran sus eventos en plena naturaleza / Getty

El mayor problema es legal: cuando Pinochet expropió las tierras y se las entregó a las empresas madereras, lo hizo acorde a la ley. En este escenario, las reivindicaciones mapuches se ahogan en burocracia y en unos contratos que les dan la razón a las grandes organizaciones que explotan los frondosos bosques del sur de Chile.

Bachelet ha coqueteado con entregarles tierras sin propietarios y ya explotadas, de forma que los mapuches vuelvan a sentir esa conexión con la naturaleza tan importante para ellos. Pero la tribu entiende, y con razón, que fueron expulsados de esos terrenos por la fuerza y sin más argumentos que el económico y no pretenden conformarse con eso.

Muchos de los líderes mapuches han pedido la expulsión de las madereras y han puesto en un brete a Bachelet y su gabinete.

En la última cuenta pública, el evento en el que año a año el presidente o presidenta del Gobierno de Chile somete a examen sus promesas electorales y cuenta el avance de sus políticas, Bachelet habló de la necesidad de cumplir otra reivindicación de estas comunidades: la representación de los mapuches en el Parlamento de Valparaíso. Parece complicado, sin embargo, pensar que en las elecciones que Chile afronta el 19 de noviembre vaya a surgir una fuerza representativa (no candidato puntual) para el pueblo mapuche. Es improbable, entonces, que Bachelet cumpla con esta promesa que hizo ya hace años antes de que abandone el poder definitivamente, en marzo de 2018.

El favorito para los comicios, el candidato de derechas y expresidente (2010-2014), Sebastián Piñera, no parece dispuesto a bajar el perfil a una situación que perdura demasiado en el tiempo. Durante su anterior legislatura, Piñera no consiguió ni un solo avance reseñable, por lo que no cabe esperar que el problema mapuche se solucione a corto o medio plazo.

Mientras tanto, se continuarán sucediendo las situaciones arbitrarias, las brutales palizas, las desapariciones e incluso alguna muerte indiscriminada causada por las fuerzas de seguridad. Por el otro lado, los empresarios seguirán viendo arder sus activos. Se avecinan tiempos duros para el sur de Chile.  

El entonces presidente Sebastián Piñera se reúne con representantes mapuches / EFE/Mario Ruiz

Ataque incendiario en La Araucanía / Youtube: TVN Chile

bottom of page